Parábola sobre los dos Deudores.

Publicado en por Hermano Jorge Jimenez A

 

 

       Queridos hermanos en Cristo Jesús; nuestro Señor nuevamente nos regala un mensaje para mejorar nuestra vida, leamos la palabra: "Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase. Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor, movido a misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda. Y saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso; sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon a su señor todo lo que había pasado. Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: ¿No te convenía también a tí tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de tí? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáreis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas" (Mat. 18:23-35).

 

     En esta parábola, el Señor condicionalmente se asemeja al rey al cual su siervo le debía cierta cantidad de dinero. La persona es un insolvente deudor delante de Dios, no sólo por sus pecados, sino, por la ausencia de las acciones buenas, las cuales la persona podría hacer, pero no las hace. Estas acciones imperfectas también son deudas de la gente. Así es como nosotros pedimos en la oración: "Perdona nuestras deudas," y no sólo los pecados! Al final de la vida, cuando nosotros tenemos que darle a Dios una respuesta por todas nuestras acciones, se descubre que todos nosotros somos deudores insolventes de Él. En la parábola sobre los dos deudores se habla de que nosotros podemos contar con la misericordia de Dios únicamente con la condición de que nosotros de todo corazón perdonemos a nuestros ofensores. Por esta razón nosotros debemos recordar diariamente: "Perdona nuestras deudas, así, como nosotros perdonamos a nuestros deudores."

 

en la parábola un acreedor tenía dos deudores. Lucas 7:41. Uno le debía quinientos denarios. El otro le debía cincuenta denarios un denario era equivalente al salario de un día. Los deudores no podrían restituir el dinero, sin embargo el acreedor los perdono a ambos Lucas 7:42. Muchas personas que vienen a Jesús han hecho realmente de sus vidas un desorden Ellos lo saben, y el sentido de su culpa es agudo ¡Pero esta parábola nos recuerda que el Señor está dispuesto a olvidar sin importar la deuda! ¡Y la mujer nos recuerda que en la medida en que el sentido de culpa de alguien es agudo, así será su amor de grande! ¡Con un amor más grande, habrá la motivación para un servicio más grande! Así como con el apóstol Pablo, quien no se consideraba a sí mismo digno de ser llamado un apóstol ver 1 Corintio 15:9-10 Así en vez de revolvernos en nuestra culpabilidad del pasado, ¡permitamos el gran perdón que ofrece Jesús para motivarnos a amarlo y a servirlo aún más.

 

     En esta palabra se relaciona el perdón de Dios con el hombre. Las personas sabemos, por una parte, lo difícil que es perdonar, pero por otra lo gratificante que es recibir el perdón de alguien querido cuando hemos obrado mal. Y, ¿cuál es el límite del perdón?. Desde un prisma humano, es entendible decir que “todo tiene un límite”, que quien suministra el perdón de forma incondicional en la sociedad actual podría ser tratado como “alguien raro”. Sin embargo, Jesús nos dice: “debemos perdonar siete veces setenta”, ya que por mucho que perdonemos a gente de nuestro entorno, seguro que es superado por el perdón que nos suministra Dios. De acuerdo a esta parábola, las ofensas que recibimos de nuestros prójimos comparándolas con nuestras deudas delante de Dios son tan míseras, como unas pocas monedas comparadas con una enorme cantidad de dinero. Debemos mencionar que el sentimiento de ofensa es muy individual. Una persona quizás no presta ninguna atención a una mala palabra o acción de parte de otra persona hacía ella, pero otra persona por esta palabra o acción puede sufrir toda la vida. Del punto de vista espiritual, el sentimiento de ofensa nace por el herido amor propio y el orgullo escondido. Cuanto más amor propio tiene la persona, más se ofenderá. Si no batallamos inmediatamente con este sentimiento de ofensa, con el tiempo se volverá en rencor y venganza. El rencor "es el óxido del alma, el gusano de la mente, el oprobio de la oración, extrañamiento del amor...pecado incesable." Con el rencor es muy difícil de batallar. "Acordándote de los sufrimientos de Jesucristo," y "curarás el rencor y lo derrotarás con la apacibilidad." "Si después de un prolongado sacrificio". Hermano querido en el Señor, "tú no puedes eliminar estas espinas, entonces por lo menos, arrepiéntete y sé humilde aunque sea únicamente de una forma verbal delante de aquella persona que tú odias, para que tú accionar sea agradable a Dios nuestro Señor, estando avergonzado por tu falsedad tan prolongada delante de él, puedas finalmente llegar a quererlo y a trasformar inclusive tu vida y la de él."

     Es muy importante saber que la oración de interseción por nuestros ofensores nos ayuda a superar los sentimientos malos con respecto a ellos. Si tuviéramos la posibilidad de ver la enorme cantidad de deudas por las cuales debemos responder delante de Dios, con prisa y muy contentos perdonaríamos a todos, hasta los enemigos más grandes, para que con esto, adquiramos la misericordia de Dios. Lamentablemente, el reconocimiento de nuestros pecados y culpa delante de Dios no llega por sí solo, pero requiere un constante y severo análisis de nuestra consciencia basada en la enseñanza evangélica. Además, querido hermano no todas las palabras o acciones producen los mismos resultados en todas las personas. Esto es, porque el sentimiento de ofensa es individual, estando en función, entre otras cosas, del amor propio y orgullo de la persona. Si la sensación de ofensa no es tratada a tiempo puede aumentar el daño realizado al generar sensaciones de odio o venganza. Aunque, por una parte está claro que como cristianos debemos saber tratar el mal de la ofensa a través del perdón, también lo es que tenemos que ser humildes, no sentirnos superiores a nadie y así la posibilidad de ofender y ser ofendidos se reducirá. ¡Que referencia de humildad más grande tenemos los cristianos con Jesús crucificado!. Él es nuestro Dios y murió entregado y humillado para salvar todas nuestras ofensas. Con este ejemplo, ¿quién puede negar el perdón a otra persona, por muy grande que sea el mal cometido?. Si querido hermano en el Señor, mi el mensaje hermoso que el Señor nos regala para que nuestra vida sea mas limpia de rencores y deudas, es importante que entendamos que el Señor nos da infinitas oportunidades para perdonar y serr perdonados. Que el Seños de la misericordia que perdona tus deudas, te enseñe a perdonar a tus deudores.

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