La tempestad calmada

Publicado en por Hermano Jorge Jimenez A

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Hermanos queridos, en este texto donde Jesús demuestra su autoridad sobre la naturaleza, me da mucho para reflexionar. Leamos el texto:

Se subió después a una barca, y le siguieron sus discípulos.

De repente se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.

Se le acercaron para despertarle diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!

Jesús les respondió: ¿Por qué os asustáis, hombres de poca fe?

Entonces, puesto en pie, increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran calma.

Los hombres se asombraron y dijeron: ¿Quién es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

 

(Marcos 4: 35-41)

 

    Descubrir que Jesús tiene poder sobre la naturaleza. Aprender a confiar en Jesús y poner en marcha nuestra fe, especialmente en las situaciones difíciles. No olvidar que Jesús nos ama y somos importantes para Él. Jesús tiene que enseñar a sus discípulos quién es Él, cómo es Él y cuál es su misión. Y a la vez que les enseña, sus corazones y sus mentes van cambiando para comprender el amor, la misericordia, el perdón, el poder y la voluntad de Dios. Jesús enseñaba predicando con "sermones", con parábolas y con sus milagros. Jesús hizo muchos milagros. Cada persona que sanó o liberó cambió su vida después de encontrarse con Jesús. En cada uno de sus milagros hay una gran lección para los discípulos de aquel tiempo y para nosotros.

 

   Hermanos queridos en Cristo Jesús: Hoy vamos a reflexionar sobre el milagro de "la tempestad calmada". reflexionemos: "Este día, al atardecer, les dice: «Pasemos a la otra orilla.» Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?» "(Mc 4, 35-41). 

 

     Los discípulos han aprendido hoy grandes cosas sobre Jesús. La primera y la más obvia es que Jesús tiene poder sobre el viento y el mar, Jesús tiene poder sobre la naturaleza. Los discípulos se hacen una pregunta: "¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?" ¿Sabes la respuesta? Sí, es Jesús. Es el Hijo de Dios creador del mundo. Jesús tiene poder sobre la Creación. Él es todopoderoso, con sólo dos palabras Jesús calma la tempestad. ¿Qué dos palabras? ¡Calla, enmudece! Esto me hace pensar que la palabra de Jesús es poderosa, que la palabra de Jesús tiene autoridad. Por eso es bueno aprender la Palabra de Dios. Aprender citas como "El Señor es mi pastor, nada me falta" (Sl 23,1) "Yo (Jesús) estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20), "confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros" (1 Pe 5,7) y otras muchas. Así en determinados momentos podemos proclamar estas citas y el poder de Jesús por medio de su palabra nos traerá paz y tranquilidad como sucedió con la tempestad. ¡Pruébalo!.

 

    Otra lección que enseña Jesús a sus discípulos es que confíen en Él, que pongan en marcha su fe, que no tengan miedo. Jesús no les va a abandonar, Jesús se ocupa de ellos, cuida de ellos y por supuesto que no quiere que se ahoguen. Los discípulos le gritaron: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?" que quiere decir "Maestro, Señor ¿no te importa que nos hundamos o que muramos?" Imaginad que le decís a vuestra madre o padre: "¿No te importa que suspenda?" o "¿no te importa que no tenga amigos?". Claro que le importa. Le importa porque tu madre y tu padre te quieren. Pues Jesús también quiere a sus discípulos y le importa si se ahogan. No lo olvidéis: Jesús quiere a sus discípulos, te quiere a ti y le importas mucho.

 

    Nosotros también nos hemos asustado, hemos tenido miedo o nos hemos sentido solos y sin fuerzas ante alguna tempestad. ¿Qué puede ser una tempestad en nuestra vida? Una asignatura que suspendemos a pesar de estudiar y estudiar, un compañero que nos trata mal, un disgusto, una enfermedad, la perdida del trabajo, la separacion conyugal, Jesús permite esa tempestad en nuestra vida. Pero tenemos que confiar en Él, como aprendieron los discípulos, tener fe en Él y orar sin cesar. Jesús está con nosotros en la barca de nuestra vida. Él nos quiere mucho y le importamos. En algunas ocasiones calmará la tempestad, trayendo la paz a las situaciones. En otras ocasiones nos dejará un tiempo más en la tempestad esperando que esta prueba dé algún fruto, por ejemplo; para hacer crecer nuestra fe. Porque Dios no quiere sólo lo bueno, lo agradable, lo mejor... para nosotros, Él quiere lo perfecto, lo que nos va a llevar a la vida, lo que es eterno.    

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oscar velasquez 03/30/2015 16:21

Muy bueno el blog