Parábola de La cizaña

Publicado en por Hermano Jorge Jimenez A

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Hermanos queridos en Cristo Jesús, la Iglesia de Jesucristo es un reino espiritual, pero aquí en la tierra tiene una forma física ya que se compone de gente que vive en cuerpos. Lamentablemente no toda la gente recibe la fe cristiana por convicción interna y con el deseo de seguir en todo la voluntad de Dios. Muchos se convierten en cristianos debido a ciertas circunstancias, por ejemplo: siguiendo el ejemplo general, subconscientemente o por haber sido bautizado en la infancia por sus padres. Otros aunque tomaron el camino hacia la salvación con un sincero deseo de seguir a Dios, eventualmente se debilitaron y comenzaron a someterse a sus precedentes pecados y vicios. Por esta causa existen miembros en la Iglesia de Jesucristo (y no en poca cantidad) de una conducta bastante baja, permitiéndose diferentes acciones censurables. Lógicamente que ellos provocan reproches y dejan caer una sombra sobre toda la Iglesia de Jesucristo a la cual ellos pertenecen de una manera formal. y estos malos testimonios de hermanos en Cristo, lleva consigo que muchas almas se pierdan en el camino; Dios siempre perdona... porque su ser es el AMOR a sus hijos arrepentidos. Si nuestros hermanos en pecado entendieran que Dios los ama en la condicion que se encuentren, y pidieran perdon a sus acciones pecaminosas, muchas almas se salvarian por su testimonio.

 

Jesús en la parábola sobre la cizaña, el Señor habla sobre la triste realidad de que en esta vida pasajera, dentro de los fieles y devotos miembros del Reino de Dios, se infiltran los miembros infieles, a quienes como contraste con los hijos del Reino, el Señor llama "hijos del tentador." Esta parábola se describe en el Evangelio en la siguiente forma:

"Jesus les propuso esta parábola diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo: Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña. Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí" (Mat. 13:24-30).

 

En esta parábola bajo el termino "cizaña" se debe entender las tentaciones de la vida en la Iglesia, como la gente que practica una vida anticristiana. La historia de la Iglesia está llena de eventos que de ninguna forma pueden ser obra de la mano de Dios, por ejemplo: las herejías, discordias y cismas, persecuciones religiosas, intrigas, problemas en las templos, acciones en la gente que llevan a la tentación, incluyendo aquellas personas que muchas veces ocupan cargos administrativos importantes dentro de la iglesia; como el Pastorado, tesoreria etc. Una persona de sentimientos superficiales o lejana de la vida espiritual, observando estos problemas, no vacila en reprochar la Iglesia y a los hermanos en la fe y la enseñanza de Jesucristo.

 

En esta parábola el Señor nos indica al diablo como al verdadero origen y causa de todas las acciones oscuras. Si tuviéramos ojos espirituales, hubiéramos visto que existen seres malvados muy reales que se llaman diablos, los cuales conscientemente, con insistencia y astucia usando las debilidades de la gente nos empujan a cometer maldades. De acuerdo a esta parábola, nosotros no somos inocentes porque muchas veces servimos como instrumento para esta malvada e invisible fuerza: "Mientras la gente dormía, vino el enemigo y sembró la cizaña," o sea, si la gente no tiene cuidado, puede ser influida por el diablo.

 

¿Porqué Dios no destruye la gente que comete maldades? Porque como esta escrito en la parábola, "arrancando la cizaña, podemos dañar el trigo," o sea, castigando a los pecadores, podemos dañar simultáneamente a los hijos del Reino, significando a los miembros virtuosos de la Iglesia de Cristo. En esta vida la relación entre la gente es tan entrelazada, como las raíces de las plantas que crecen juntas en el campo. La gente está relacionada entre sí con ataduras familiares y sociales y depende una de la otra. Así, por ejemplo, un padre indigno, alcohólico o perverso, se preocupa para educar a sus buenos hijos; el bienestar de los trabajadores honestos puede encontrarse en las manos de una persona avara; el gobernante ateo puede ser muy inteligente y útil como legislador para los ciudadanos. Si Dios castigaría a los pecadores sin diferenciarlos, violaría toda la estructura de la vida e inevitablemente los virtuosos también sufrirían, más que nada, la gente que no tiene la suficiente capacidad para adaptarse a la vida. Sucede a veces que un miembro de la Iglesia sigue un camino erróneo y después de experimentar diferentes trastornos, recapacita y toma el verdadero camino, en otras palabras, de la cizaña se convierte en trigo. Existen muchos casos en la historia de la humanidad, cuando ocurren cambios drásticos en la vida del individuo. Por ejemplo: el rey Manases, el apóstol Paulo, el gran príncipe ruso Vladimiro al cual se le igualó con los apóstoles, y muchos otros. Debemos recordar que en esta vida la gente no está condenada a los sufrimientos eternos, a todos se les facilita la posibilidad de arrepentirse y salvar sus almas. Unicamente cuando termina el plazo de la vida terrenal, comienza el día de la cosecha, llevando a cabo el resultado de su pasado.

La cizaña

La parábola sobre la cizaña nos enseña a estar en vela, o sea, ser atento con respecto a la condición espiritual de nuestra alma, no fiarse de nuestra virtuosidad, para que el diablo no se aproveche de nuestra despreocupación y llegara a sembrar en nosotros, deseos pecaminosos. Al mismo tiempo, la parábola de la cizaña nos enseña a ser comprensivos con respecto a la vida de la comunidad, sabiendo que en esta vida temporal los eventos negativos son también ineludibles. Así, como la cizaña no tiene nada en común con el trigo, de la misma forma es el mundo espiritual del Reino de Dios con el mal. Pero a pesar de esto, el mal también puede manifestarse a veces dentro de la Iglesia. No todos, que se encuentran en la lista de hermnos en cristo y llevan el nombre de cristianos, pertenecen realmente a la Iglesia de Jesucristo.

 

Queridisimos hermanos, El Reino de Dios no es únicamente una enseñanza en la cual los fieles creen, sino, contiene en sí una fuerza de Gracia, capaz de transformar todo el mundo espiritual de la persona. Sobre esta fuerza interna que pertenece al Reino de Dios, el Señor explica como la vida de todo creyente puede ser afectada en su eternidad, si no sabe distinguir lo bueno de lo malo, lo carnal de lo espiritual; las fuerzas de la luz con las fuerzas de la obscuridad. Te invito a que estes atento y seas el trigo que da alimento a las almas y no la cizaña, que trae la desgracia a tu vida y a los tuyos.

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