El Estrés o cansancio físico y mental.

Publicado en por Hermano Jorge Jimenez A

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¿Que es el stres?. El término estrés se aplica generalmente a las presiones que las personas tienen en su vida diaria. Se manifiesta como una descarga en nuestro organismo producto de la acumulación de tensión física o sociológica . En este proceso participan casi todos los órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, nervios, corazón, digestión, función muscular y otras.

El concepto moderno de stress, entonces, refleja la interacción entre 3 factores:

  1. El entorno.
  2. La manera como la persona percibe el entorno.
  3. La percepción de los propios recursos de la persona para enfrentar las demandas del entorno.

 

Como podemos apreciar, en la definición precedente está puesto el acento principalmente en la percepción del individuo, en el aspecto subjetivo. Y si bien, se han construido escalas de eventos estresantes (a la cabeza de las cuales figuran hechos tales como la muerte de un familiar, enfermedad crónica, divorcio, casamiento, mudanza, pérdida del trabajo, etc.), éstas deben ser tomadas como orientadoras, dado que, eventos que para una mayoría serían considerados como inocuos, algunas personas pueden vivirlos como catastróficos de acuerdo con su propia percepción, y viceversa. También es importante destacar que el estímulo estresante puede provenir del propio individuo, como en el caso de una enfermedad grave o crónica, dolor crónico, etc. En otro sentido, y relativamente poco considerado en la clínica, un niño puede sentir los efectos del stress debido a mucha exigencia escolar, fracaso en los exámenes, sobrecarga horaria, etc.

 

Se han estudiado distintas características de las personas más predispuestas a sufrir el stress. Algunas de ellas son las que están sintetizadas en las características de personalidad Tipo A, por ejemplo:

  1. Sentido de urgencia: la persona se siente impulsada a hacer más y más en menos tiempo.
  2. Impulso agresivo para hacer bien las cosas, muchas veces a expensas de los demás.
  3. Alto nivel de competitividad, y hostilidad: la persona a menudo es o se torna recelosa de los otros.

 

En otro extremo del espectro, el sentido de control personal, (es decir, la sensación del control que la persona siente que tiene sobre lo que le sucede) influye notablemente: aquéllos que sienten que tienen poco control sobre sus vidas, son más propensos a sufrir el Stress.

 

Condiciones estresantes:

- Sobrecarga de trabajo.

- Exceso o falta de trabajo.

- Rapidez en realizar la tarea.

- Necesidad de tomar decisiones.

- Fatiga por esfuerzo físico importante.

- Viajes largos y numerosos.

- Excesivo número de horas de trabajo.

- Cambios frecuentes en el entorno laboral.

 

En algunas aldeas, han obligado a pintar de negro los cristales de las ventanas de las casas donde viven mujeres para impedir que puedan ser vistas desde fuera.

Burnout es una palabra de difícil equivalencia en castellano, que indica un desgaste intenso, una "quemazón" emocional y física. La persistencia de la situación estresante, y la imposibilidad de recuperarse del organismo, lo llevan a esta condición severa.

Agotamiento Emocional:

  • Sentimiento de agotamiento.
  • Aplanamiento emocional.
  • Sensacion de imposibilidad de enfrentar la situación.

Despersonalización:

  • Anestesiamiento emocional
  • Insensibilidad hacia los sentimientos y necesidades de los otros.

Reducido sentido de logro:

  • Sentimiento de desvalorización
  • Sentimiento de incapacidad de logro

 

Como se podrá apreciar, todos estos síntomas y signos son muchas veces fácilmente confundibles con los que caracterizan a una depresión, a la que muy probablemente se llegará si el estresor persiste y el individuo se ve imposibilitado de recuperarse. De esta manera puede llegar a instalarse un círculo vicioso de stress- depresión-más stress. El individuo sometido al stress desarrolla un burnout, que al no tratarse adecuadamente, lo lleva a una depresión. Estando deprimido, cuenta con menos recursos para enfrentar las situaciones por lo que su stress y burnout se agravan, alimentando así la depresión. También se agregan frecuentemente al cuadro, síndrome de fatiga crónica y síndrome de irritabilidad latente, haciéndolo más complicado y difícil de tratar, dado que las personas que brindan apoyo emocional al afectado comienzan a alejarse, debido a sus explosiones de irritabilidad.

 

Conocer y vencer al estrés

 

En los tiempos que vivimos, quien más quien menos es víctima del estrés. Hoy por hoy es prácticamente imposible librarse completamente de él, ya que estamos bajo continuas presiones de diverso tipo: sociales, laborales, familiares, profesionales y económicas. Ante todos estos agobios, respondemos con un mecanismo de autodefensa que tiene como objetivo conseguir adaptarse a estas complicadas situaciones: el estrés.

La actitud personal que conlleva el estrés tiene a menudo una parte positiva, que consiste en la predisposición a actuar sobre el problema para intentar encontrar una nueva perspectiva con la que poder afrontarlo con éxito. No obstante, la parte negativa es que esa actitud también va asociada con desconfianza, impotencia, rechazo, mal humor, irritabilidad y depresión que pueden traducirse en diferentes síntomas físicos, como cansancio, tensiones musculares, dolores de cabeza, trastornos del apetito, alteraciones del sueño, hipertensión arterial, úlceras, etc

En la vida existe un gran número de factores potenciales desencadenantes del estrés, como iniciar una relación de pareja, separarse, cambiar de domicilio, nacimientos, fallecimientos, cambios profesionales, aumento de responsabilidades, etc. En cualquier caso, lo que estresa es lo que cada uno considera como "demasiado" o "excesivo", es decir, aquello que nos hace pensar que supera nuestras posibilidades de enfrentarnos con garantías de éxito a la situación creada.

Es típico que en el ámbito profesional se produzcan niveles altos de estrés, comúnmente asociados con el exceso de trabajo. En este caso, la angustia aparece normalmente porque, al haber mucho trabajo, es más probable que haya al menos una parte que no pueda ser completada a tiempo. Así, por ejemplo, muchos trabajadores se encuentran a menudo frente a situaciones del tipo: "tengo llamadas pendientes y no me da tiempo a contestarlas", "está sin resolver la propuesta que me hicieron en la última reunión", "debería estar haciendo el presupuesto del año que viene", o "tendría que leer esos informes que me dejaron sobre el escritorio": en resumen, "¡cuándo voy a poder hacer todo esto!".

 

Consejos para combatir el estres:

Empecemos por objetivos no muy ambiciosos, que es la mejor forma de empezar. El mundo no va a parar aunque queramos, pero lo que quizás sí podamos hacer sea parar nosotras. Y esto significa revisar nuestras expectativas acerca de las cosas. Para lograrlo hay muchos caminos, y todos pueden conducir al éxito. No obstante, cada una de nosotras está dispuesta a tomar uno y no otro en función de sus condicionantes.

El primer paso es hacer una relación de las cosas que a cada una nos resultan estresantes. Ante cada uno de los factores que nos producen estrés debiéramos preguntarnos: "¿puede ese factor ser cambiado o simplemente debe ser tolerado?". De este modo, aparecen dos técnicas en función de la respuesta, aunque lo ideal suele ser una combinación de ambas, según el caso:

  1. Centrarse en la resolución.
  2. Centrarse en la Aceptación

 

 Tecnicas de resolución:

  1. Para cambiar lo que se pueda cambiar primero debes identificar las causas: qué te produce mayor enojo y qué situación te hace sentir ansiedad, nervios o miedo. Intenta prevenir esas situaciones antes de que ocurran.
  2. Comparte tus pensamientos y tus sentimientos. Generalmente, hablar con otras personas ayuda bastante, quizás con un miembro de tu familia, un amigo, un compañero de trabajo o alguien que pueda ayudarte a ver tus problemas desde una óptica diferente. Además, también ayuda ver que a los otros, a veces, les pasan cosas similares.
  3. Intenta resolver tu problema con quien lo tengas, si ello es posible. Puede parecerte obvio, pero muchas veces se está enfadado con alguien y se paga con otros sin darse cuenta.
  4. Aprende a expresar tus enfados y otros sentimientos negativos sin herir a los demás. A veces es inevitable estar enfadado, pero en ese caso trata de decir "estoy enfadado" en lugar de "siempre haces que me enfade". Agredir a otros con palabras sólo trae como resultado que esas personas se sientan atacadas, lo cual, en lugar de ayudar, dificulta la resolución del conflicto.
  5. Fíjate metas a corto plazo. Las metas te ofrecen algo por lo que trabajar y una satisfacción cuando las alcanzas. Los plazos deben ser cortos y las metas posibles de cumplir, porque fijarse objetivos imposibles sólo acarreará mayor frustración cuando te des cuenta de que no hay forma de lograrlos. Ten presente tus hobbies en tus planes. Lleva una agenda donde apuntes cosas pendientes para ir resolviéndolas poco a poco. Por ejemplo, esa bombilla que lleva tiempo fundida y habría que cambiar... ¡cámbiala!.
  6. Reconoce que sólo tú puedes cambiarte a ti misma, no a otras personas. Muchas veces se gasta mucho tiempo y energías intentando cambiar a la pareja, a los hijos, a los amigos, a los familiares... Queremos que sean diferentes, o que actúen de determinada manera. Cuando estos cambios no ocurren, una se siente frustrada, tensa y triste. Debes ser consciente de que nadie tiene el poder de cambiar a otro. Cuando la gente cambia es, generalmente, porque ellos quieren hacerlo.
  7. Ten el coraje de ser imperfecto (a). Deja de pretender ser perfecto, el empleado modelo o la madre 10. Nadie es perfecto. Tratar de serlo es positivo y admirable, pero lograrlo es imposible.

 

Tecnicas de acptacion:

 

Para tolerar lo que es inherente a la vida:

  1. Incluye en tu vida algún programa de actividad física (gimnasia, paseos, bicicleta, etc.). "Mens sana in corpore sano".
  2. Practica técnicas de relajación. Las técnicas de relajación, sin ser la única solución, sí constituyen una respuesta natural, fisiológica y específica para el problema del estrés. Nuestro organismo cuenta, de forma innata, con la posibilidad de responder anulando ciertos factores desencadenantes del estrés. No obstante, esta respuesta no es automática, si no que es algo que poseemos en potencia y que debemos aprender a desarrollar, educar y ejercitar. Al principio, esto es difícil de llevar a la práctica, por lo cual es bueno acercarse a alguna institución o profesional que te lo enseñe específicamente para luego poder practicarlo por tu cuenta.
  3. Deténte durante unos minutos al día. Poder parar 15 minutos diarios tiene un doble propósito:
  •  
    • "Desenchufarse", absorber el estrés y recuperar energías para poder seguir adelante en mejores condiciones.
    • Poder centrarse en los objetivos más importantes: no permitir que los árboles no nos dejen ver el bosque.

 

 

Relajación contra el stress:

Para algunas personas el estrés es sinónimo de continuos sobresaltos, para otros equivale a malestar y para la mayoría significa tensión. En todos los casos el estrés representa para nosotros algo inquietante y altamente perjudicial. Sin embargo, hemos visto que el estrés surge como una respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones y ajustes del ser humano a los diversos acontecimientos vitales. Esa respuesta, que en principio puede ser natural y que aparece para ayudarnos a afrontar nuevas situaciones, cuando se transforma en una reacción prolongada e intensa es muy posible que desencadene serios problemas físicos y psíquicos. Actualmente, el estrés es uno de los factores de más alto riesgo en las enfermedades cardiovasculares, por lo que te recomendamos una serie de pautas, no sólo para intentar controlarlo, sino también para prevenirlo.

 

  1. Localiza el origen del problema. La mayoría de las personas están más pendientes del estado del tiempo o el saldo de su cuenta corriente que de la tensión de su propio cuerpo. Pero no olvides que saber qué es el estrés, reconocerlo y, sobre todo, averiguar qué lo está desencadenando y cómo está afectando a nuestro organismo es el primer paso para su manejo y control.
  2. Reserva tiempo para divertirte. Participar en actividades que te gusten es una gran manera de recuperar energía. Tales actividades pueden ser simples pasatiempos individuales o para realizar con tu familia o amistades. Lo importante es que las disfrutes.
  3. Cuida tu alimentación. Tabaco, café y alcohol potencian el estrés, por lo que es necesario limitar su consumo todo lo posible. La dieta tiene que ser equilibrada, rica en verduras, fruta y fibra y baja en grasas y azúcares. Come despacio y de forma regular.
  4. Haz ejercicio. La actividad física regular mejorará tu bienestar general y te ayudará a prevenir el estrés y las enfermedades que conlleva
  5. Aprende a contar lo que te pasa. No guardes tus sentimientos: son una bomba de relojería. No olvides que aquellos que transmiten sus emociones padecen menos trastornos.
  6. Practica el optimismo. Rechaza los pensamientos negativos y sustitúyelos por pensamientos positivos. No es fácil hacerlo, pero no es imposible. Las cosas no son en realidad tan horribles como las vemos a través del estrés. Ser flexible y tener actitudes positivas ante la vida aumenta las defensas.
  7. Aprende a decir NO. Es importante no crearse más obligaciones de las necesarias. Atrévete a expresar tu opinión con tranquilidad y no te sobrecargues con responsabilidades excesivas.
  8. Desarrolla sistemas de apoyo. Cuando estás bajo presión, necesitas la ayuda de la gente que te rodea. Aprende a extender la mano y pedirles su apoyo. Encuentra a algún familiar o amigo de tu confianza para hablar sobre tus problemas, y no olvides que tú también debes estar dispuesto a ayudar a los demás. Sé un buen amigo. Escucha a los otros y ofréceles tu apoyo cuando ellos lo necesiten.
  9. Mantén tu sentido del humor. Un buen sentido del humor resulta esencial para controlar el estrés y ayudar a otros a hacerlo. Es importante no tomarse las cosas más en serio de lo debido. Las personas que pueden reírse de situaciones estresantes son capaces de manejarlas de forma más efectiva.
  10. Aprende a respirar correctamente, es la llave maestra de la relajación. Sentado o acostado, cierra los ojos. Inspira profundamente por la nariz y exhala el aire por la boca. Respira profundamente (siempre a partir del diafragma) y afloja las mandíbulas dejando la boca entreabierta. Vuelve a tomar aire profundamente y deja caer los hombros. Inspira profundamente, retén el aire mientras cuentas hasta cinco y vuelve a exhalar el aire por la boca. Repite este último paso al menos cinco veces.
  11. Da a tu cuerpo y a tu mente la oportunidad de relajarse. El fin de la relajación es disminuir la ansiedad y la tensión muscular, sobre todo en situaciones de presión. No se pueden evitar las situaciones preocupantes, pero sí se pueden manejar las respuestas y reacciones a ellas aprendiendo y practicando la relajación.
  12. Es imposible estar relajado físicamente y tenso emocionalmente al mismo tiempo, ya que no pueden convivir en el mismo momento la sensación de bienestar corporal y la de estrés mental. La respuesta del organismo a la relajación es un efecto de recuperación casi inmediato, y es una tregua para el cuerpo.
  13. La relajación progresiva de los músculos reduce la frecuencia del pulso y la presión de la sangre, así como el grado de sudoración y la frecuencia respiratoria. Además, evita los problemas orgánicos que el estrés produce.
  14. La distensión física logra un importante relax muscular que alivia la presión acumulada en nuestro cuerpo.
  15. La relajación mental elimina la tensión psíquica.

 

Y por ultimo, tu como cristiano tienes al mejor medico del cuerpo y del alma; te invito que en oración; de rodillas en lo posible; clames al jesus... dador de vida y de sanación... Y entregale tus problemas, tristezas, angustias, penas, cansacio. te darás cuanta; que lo que andabas buscando lo tenias cerca de tí. en linea directa con el mismo Señor de la vida. ora y veras la respuesta.

 

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holiu 11/25/2015 02:54

come caca

holiu 11/25/2015 02:53

caca no sirve de nada