Alma de labrador.

Publicado en por Hermano Jorge Jimenez A

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Queridisimos hermanos en el Señor, les quiero contar y reflexionar sobre la parabola del Sembrador:

“Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar.Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda; mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. Otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento”. (Marcos 4:3-8).


Ese mismo día, Jesús salió de la casa donde estaba, fue a la orilla del Lago de Galilea, y allí se sentó para enseñar. Como mucha gente llegó a escucharlo, tuvo que subir a una barca y sentarse para enseñar desde allí. La gente permaneció de pie en la playa. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:—¿Por qué enseñas a la gente por medio de ejemplos? Jesús les dijo: «A ustedes yo les permito conocer los secretos del reino de Dios, pero no a los demás.  Porque a los que saben algo acerca de los secretos del reino, se les permite saber mucho más. Pero a los que no saben mucho de los secretos del reino, Dios les hará que olviden aun lo poquito que saben. Yo enseño a la gente por medio de ejemplos; así, por más que miren, no verán nada, y por más que oigan, tampoco entenderán nada. Así se cumple en ellos lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías: " Esta gente por mas que escuche; nunca entendera; y por más que mire nunca vera. Pues, no aprende ni piensa, sino, que cierra los ojos para no ver. Y se tapa los oidos para no oir.

 

 

En esta parábola, la palabra camino significa aquella gente que se encuentra en un estado de decadencia moral y la palabra de Dios no puede introducirse en sus corazones: cuando esta palabra cae sobre la superficie de sus conciencias, rápidamente se esfuma de sus memorias sin haberlos interesado y sin haber estimulado en sus almas, sentimientos espirituales más elevados. El suelo pedregal significa la gente de sentimientos inestables, cuyos buenos impulsos no son profundos, así como la capa fina de tierra que cubre la superficie de la piedra. Esta clase de gente por más que en un momento de su vida se hubiera interesado en la verdad evangélica como en algo interesante y nuevo, igual no hubiese sido capaz de sacrificar por esta verdad sus intereses personales, cambiar sus costumbres de la vida y comenzar firmemente a batallar con las tendencias malas. Ya en las primeras pruebas estas personas se desaniman y caen en la tentación. Hablando sobre el suelo espinoso, Jesucristo tenía en cuenta aquellos que están totalmente envueltos en las preocupaciones cotidianas, gente que está interesada únicamente en enriquecerse, y ama los placeres. El ajetreo diario, la carrera por los bienes fantasmagóricos, como la planta espinosa, extingue en ellos todo lo bueno y santo. Finalmente, la gente con un corazón sensible para el bien, siempre está lista para cambiar la vida de acuerdo a la enseñanza de Cristo, asemejándose a la tierra fértil. Habiendo escuchado la palabra de Dios, ellos con firmeza deciden seguirlo y por medio de sus acciones ofrecer buenos frutos, algunos cien, otros en sesenta o treinta veces, cada uno de acuerdo a su capacidad, fuerza y entusiasmo. Termina el Señor esta parábola con las famosas palabras: "Quien tiene oídos para oír, oiga."

 Hermanos las palabras, del Señor llaman a las puertas de tú corazón y de cada persona para que ella con atención analice su alma y por medio de este análisis se conozca mejor: ¿Acaso no se asemeja su alma a la tierra infructuosa que está cubierta con plantas espinosas, o sea, los deseos pecaminosos? Si así fuese, no hay que desesperarse! Sabemos que la tierra que no es buena para el sembrado, no debe necesariamente permanecer en una condición irremediable e infructuosa. Sacrificándose diligentemente, el agricultor puede hacer la tierra fértil. De la misma manera, nosotros podemos y debemos remediarnos con el ayuno, arrepentimiento, oración y acciones buenas, para que de una gente espiritualmente perezosa y pecadora, nos convirtamos en gente fiel y virtuosa.

 

Queridos hermanos en el Señor; Nosotros Somos LABRADORES de ALMAS. El labrador paciente y cuidadosamente prepara la tierra con esmero y con arduo trabajo para que ésta esté en condiciones de recibir la semilla. Nuestro deber es alimentar con la palabras las almas que estas en tierra seca, aogadas por el mundo y sus placeres; y enseñarles a ser fructiferas al ciento por uno, Pasa literalmente lo que nuestro Amado Señor nos ilustra en su parábola: la semilla que no cae en buena tierra no da fruto, se pierde.

Si hermanos, somos labradores que tiran la semilla en los corazones, y debemos regarla con la palabra y la oración, para que las almas no se  pierdan para cristo, hay que ser diligente a tiempo y destiempo, pues, esta en juego un alma que se puede perder, si no se hace un buen trabajo. y solo tenemos que decir al final del dia somo siervos inutiles, solo cumplimos con nuestro trabajo.

Termino con una frase de filósofo Confucio:“No son las malas hierbas del campo las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campecino”.

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